General Motors se enfrenta a su mayor crisis de imagen desde la suspensión de pagos de 2009

Julio César Rivas (EFE)

  • La antigua directiva ignoró un defecto en algunos modelos que podria haber causado centenares de víctimas.
  • Los vehículos se apagan en pleno funcionamiento, desconectando el sistema eléctrico e inhabilitando el airbag.
  • LA empresa supo del problema hace más de una década, pero ha empezado a hacer revisiones en ferbrero de este año. 

General Motors

General Motors (GM) está inmersa en una profunda crisis de imagen y fiabilidad por la decisión del antiguo cuerpo directivo de la compañía de ignorar un defecto que puede haber causado centenares de víctimas sólo en Estados Unidos.

El problema se remonta a 2001 cuando GM detectó problemas con un muelle dentro del tambor del sistema de encendido de algunos de sus modelos.

El defecto puede provocar que de forma inesperada el vehículo se apague en pleno funcionamiento, desconectando el sistema eléctrico y cancelando el funcionamiento del sistema de airbag.

Según la propia información de la compañía, el defecto habría provocado decenas de accidentes y al menos 13 muertos. Otros cifran el número de fallecidos en los centenares.

Pero aunque GM tuvo conocimiento del problema hace más de una década, sólo empezó a llamar a revisión a los vehículos afectados en febrero de este año.

Desde entonces, GM ha llamado a revisión un total de 2,6 millones de vehículos, de ellos 2,2 millones en Estados Unidos, de los modelos Saturn Ion 2003-2007, Saturn Sky 2007-2010, Chevrolet HHR 2005-2011, Pontiac Solstice 2006-2010, Chevrolet Cobalt 2005-2010 y Pontiac G5 2005-2010.

Al menos cuatro investigaciones están en marcha para averiguar porqué GM no inició la llamada a revisión mucho antes, una de ellas la de un comité del Senado estadounidense que la semana pasada llamó a declarar a la actual consejera delegada del fabricante, Mary Barra.

El sábado, el popular programa satírico de la televisión estadounidense Saturday Night Live (SNL) se cebó con la comparecencia de Barra ante el Senado en la que la directiva fue incapaz de contestar de forma directa y clara a muchas de las preguntas de los senadores del comité.

La actuación de Barra ante el comité senatorial permitió a los cómicos de SNL construir una absurda parodia en la que Barra contesta con un “es parte de nuestra investigación” la pregunta de cuándo supo que millones de vehículos de GM sufrían un grave defecto.

Es un raro ‘honor’ ser forzada a testificar ante un comité del Senado estadounidense. Pero también lo es ser el centro de una parodia de SNL. Y ambos ‘honores’ son un perfecto resumen del problema que encara la nueva GM: político ante los legisladores y de imagen ante el público estadounidense.

Quizás lo más incomprensible de todo el escándalo en que está sumida General Motors es que para muchos especialistas pudo ser evitado de forma rápida y barata. Por lo revelado hasta ahora, en 2006 GM modificó el diseño defectuoso del sistema de encendido, sin comunicar a las autoridades que había encontrado un problema y manteniendo la numeración del componente sustituido en lo que parece ser un intento de ocultar que existía un problema.

Pero aunque la modificación no consiguió cumplir las propias especificaciones de GM, el fabricante de automóviles siguió instalando el sistema de encendido defectuoso.

Analistas del sector han señalado que la sustitución del sistema de encendido defectuoso por uno sin problemas le habría costado a GM un máximo de dos dólares por unidad.

Entonces, GM se encontraba en una situación económica crítica, al inicio de una crisis que casi provocó su defunción en 2009 y que sólo pudo evitar con la eliminación de cuatro de sus marcas (Saturn, Pontiac, Hummer y Saab) y más de 50.000 millones de dólares de ayudas públicas.

Desde el inicio de la crisis, Barra, que asumió la dirección de GM el pasado 15 de enero, ha dado a entender que la General Motors de hoy, y surgida tras la suspensión de pagos de 2009, es muy distinta a la que durante años ignoró o menospreció el problema del sistema de encendido.

Sin embargo, durante su comparecencia ante el comité del Senado, los congresistas advirtieron a Barra que dejase de escudarse en la idea de la vieja y nueva GM.

Con potenciales multimillonarias demandas de consumidores y afectados en el horizonte, investigaciones criminales y nuevas revelaciones, parece improbable que el público estadounidense vaya a distinguir entre la vieja y la nueva GM.

Y para una compañía que había empezado a recuperar su imagen ante el público estadounidense, el impacto puede ser devastador.




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